EMOL | Según estudio de la Defensoría de la Niñez: Contacto con desconocidos casi se duplicó en seis años


El uso cotidiano de redes sociales, videojuegos en línea y plataformas digitales ha cambiado profundamente la manera en que niños, niñas y adolescentes se relacionan. Lo que antes se limitaba a espacios físicos o círculos cercanos hoy ocurre en entornos virtuales donde el contacto con desconocidos se ha vuelto cada vez más frecuente. Ese escenario fue abordado por la Defensoría de la Niñez en el estudio “Responsabilidad del Estado y las Empresas como Garantes de los Derechos Humanos de Niños, Niñas y Adolescentes en el Entorno Digital”, presentado en el marco del Día Mundial del Internet.

La investigación advierte que los riesgos digitales que enfrentan menores de edad ya no pueden entenderse únicamente desde la lógica del autocuidado o la supervisión familiar, sino como un problema estructural que involucra responsabilidades tanto del Estado como de las empresas tecnológicas que diseñan y administran plataformas digitales.
Uno de los datos más relevantes del informe es el aumento sostenido del contacto entre niños, niñas y adolescentes con personas desconocidas en internet. Según cifras sistematizadas en el estudio, el porcentaje de menores que interactuó con personas que no conocía en la vida real pasó de 19% en 2016 a 42% en 2022, de acuerdo con la Encuesta Kids Online 2022. A ello se suma la Radiografía Digital de Niñas y Niños 2025, que reveló que 48% ha jugado en línea o se ha comunicado con personas desconocidas, mientras 40% afirmó haber sido contactado por extraños a través de redes sociales.
El defensor de la Niñez, Anuar Quesille, señaló que “lo que muestran los datos es que el entorno digital se ha transformado en un espacio de interacción cotidiana mucho más intenso y menos delimitado para niños, niñas y adolescentes. El aumento sostenido del contacto con desconocidos incrementa la exposición a riesgos como grooming, acoso sexual digital, ciberacoso, manipulación, extorsión, explotación sexual y otras vulneraciones de derechos”.
El estudio detalla que los llamados “riesgos de contacto” abarcan situaciones en las que menores interactúan con otras personas en entornos digitales, quedando expuestos a posibles daños físicos, psicológicos o emocionales. Entre ellos aparecen el grooming, la coerción y extorsión sexual en línea, el ciberacoso y también contactos orientados a promover radicalización o extremismo violento.
Además, la investigación advierte que la explotación y abuso sexual infantil en internet se ha transformado en una de las formas más graves y complejas de vulneración digital. Según el documento, los agresores utilizan plataformas y redes sociales para generar vínculos de confianza con menores, manipulándolos mediante engaños, amenazas o chantajes asociados a imágenes o contenido de carácter sexual.
Otro de los fenómenos que preocupa es el ciberacoso. El informe explica que este tipo de hostigamiento reiterado e intencional amplifica los efectos del acoso tradicional debido a la capacidad de difusión masiva que permiten las plataformas digitales. Entre las consecuencias asociadas aparecen síntomas depresivos, disminución de la satisfacción vital y deterioro del bienestar psicológico.
La investigación también aborda el riesgo de exposición a contenidos extremistas o violentos. Según el informe de la OCDE citado en el estudio, plataformas como YouTube, Reddit o Snapchat podrían facilitar el contacto con contenidos radicalizantes debido a sistemas de recomendación automatizados o dinámicas de anonimato.
Para Jonathan Martínez Líbano, psicólogo y director del Magíster en Educación Emocional y Convivencia Escolar de la Universidad Andrés Bello, las cifras reflejan un cambio profundo en las dinámicas de socialización digital de menores de edad. “El contacto con personas desconocidas en internet aumentó de forma considerable en los últimos años, pasando de ser un fenómeno relativamente acotado a algo mucho más frecuente y normalizado. Esto implica que una proporción importante de menores está interactuando con personas fuera de sus círculos de confianza sin necesariamente contar con herramientas para evaluar riesgos, límites o posibles situaciones de manipulación. El problema no es únicamente el contacto en sí, sino la naturalización de relaciones digitales con desconocidos en espacios donde muchas veces existe escasa supervisión adulta y altas asimetrías de poder”, explicó.
Vacíos regulatorios
El estudio presentado por la Defensoría de la Niñez también identificó importantes brechas regulatorias en Chile respecto de la protección digital de menores de edad. Entre ellas, menciona la inexistencia de una regulación integral de seguridad digital para niños, niñas y adolescentes, la ausencia de obligaciones legales para que las plataformas evalúen y mitiguen riesgos, y la falta de estándares claros de verificación de edad.
Asimismo, el informe advierte que no existe regulación específica sobre publicidad digital dirigida a menores ni una institucionalidad especializada con facultades de supervisión y fiscalización respecto del funcionamiento de plataformas digitales, particularmente en materias relacionadas con transparencia algorítmica, diseño seguro y mecanismos de denuncia y reparación.
Aunque en Chile existen normativas relevantes, como la Ley N°21.430 sobre Garantías de la Niñez y la Ley N°21.719 de Protección de Datos Personales, el estudio sostiene que aún no se configura un sistema integral de protección digital para menores.
En paralelo, entre 2015 y 2025 se han presentado distintos proyectos de ley vinculados a la regulación de entornos digitales. Entre ellos aparecen iniciativas orientadas a controlar contenidos dirigidos a menores, incorporar mecanismos de verificación de edad, restringir el acceso a material perjudicial y regular el uso de dispositivos móviles en establecimientos educacionales.
La académica de Valoras UC, Mónica Peña, sostuvo que el fenómeno ha evolucionado especialmente en plataformas de videojuegos y espacios de interacción anónima, “donde plataformas como Roblox permiten juegos con personas desconocidas y chat o salas de conversación con personas anónimas, lo que aumenta riesgo de grooming. En el caso del ciberacoso, se ponen en riesgo tanto víctimas como victimarios”, explicó.
La especialista agregó que las plataformas han crecido más rápido que la alfabetización digital de niños, adolescentes y adultos. “Las culturas juveniles también han cambiado rápidamente, pero la alfabetización digital va mucho más lenta”, afirmó.
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