Estudiantes convierten sus testimonios sobre derechos de la niñez en patrimonio cultural


  • La muestra “Mi testimonio es patrimonio” fue presentada por estudiantes del Colegio San Alberto en el marco del Día de los Patrimonios.
  • La actividad, realizada en conjunto por la Defensoría de la Niñez y la Asociación de Guías y Scouts de Chile, buscó reconocer la voz de niñas, niños y adolescentes como parte fundamental del patrimonio cultural.

En el marco del Día de los Patrimonios, estudiantes del Colegio San Alberto presentaron este fin de semana la muestra “Mi testimonio es patrimonio”, una propuesta museográfica construida a partir de sus propias experiencias, reflexiones y miradas sobre los derechos de niñas, niños y adolescentes.

La actividad, impulsada por la Defensoría de la Niñez y apoyada por la Asociación de Guías y Scouts de Chile, buscó destacar la voz de niñas, niños y adolescentes como parte fundamental del patrimonio cultural, poniendo en el centro sus testimonios, su derecho a participar en los asuntos que les afectan, a expresarse y a ser escuchados, y sobre todo, poner en valor sus trayectorias de vida a través de un ejercicio de arte y creatividad.

A través de relatos, objetos, registros y reflexiones elaboradas por las y los estudiantes, la muestra propuso un recorrido por sus experiencias y por la forma en que comprenden sus derechos en la vida cotidiana, especialmente aquellos que han hecho un proceso migratorio muy complejo y han logrado resignificarlo.

El Defensor de la Niñez, Anuar Quesille, explicó que “esta muestra nos recuerda que niñas, niños y adolescentes no solo deben ser protegidos, sino también escuchados y reconocidos como sujetos activos en la construcción de nuestra sociedad. Sus testimonios, experiencias y opiniones también forman parte importante del patrimonio, porque nos hablan de cómo viven, qué les preocupa y qué esperan aportar a la sociedad en la que habitan. Reconocer su participación es fundamental para el ejercicio efectivo de sus derechos, también en la vida cultural y patrimonial”.

La muestra invitó a ampliar la comprensión del patrimonio, reconociendo que este no solo está compuesto por objetos, edificios o tradiciones, sino también por las historias, vivencias y opiniones de las personas. Desde esa perspectiva, “Mi testimonio es patrimonio” propone un ejercicio de participación y educación en derechos humanos, donde las y los estudiantes transforman sus relatos en una experiencia museográfica abierta a la comunidad.